Trastornos alimentarios
- Estrellita Taína García Jiménez
- 30 nov 2025
- 6 Min. de lectura
La alimentación es uno de nuestros hábitos más importantes y uno de los actos de cariño más comunes en el cuidado hacia series queridos o a nuetra propia persona. El acto de dar de comer implica la selección y preparación de estos alimentos junto al uso del tiempo que empleamos. Califica como un gesto de cariño no tan explícito: un acto de servicio.
La forma en la que comemos habla de nuestro estilo de vida y hasta de nuestras relaciones. Puede ser influenciado por nuestros los padres y abuelos. Más allá de ser algo cultural, la dieta pasa a ser algo familiar y de nuestro entorno más cercano en la adultez. Más sin embargo, un acto de supervivencia puede convertirse en una condición clínica.

¿Qué son?
Hoy en día la anorexia y la bulimia son más conocidas que hace algunas décadas, pero solo en superficie, ya que no se explica la mayor parte de la población no comprende realmente las implicaciones emocionales y sociales en profundidad. Hay que ver más allá de sus consecuencias visibles.
Tenemos que entender que una condición clínica en salud mental siempre habla de situaciones que limitan la funcionalidad de una persona. En términos de alimentación, los problemas pueden ser por exceso, defecto o intensidad. Inclusive el tipo de comida a consumir puede ser un problema si nuestro organismo no está preparado para comerlo.
La mayoría de la población puede presentar problemas puntuales con malos hábitos alimenticios. Desde una sobreingesta circunstancial, a la falta de apetito e ingesta en épocas estresantes de nuestra vida. Uno de los ejemplos más claros viene de los atracones de comida. Cuando hablamos de atracón, corresponderá a un problema alimentario si ocurre de manera ocasional, es decir sin una elevada frecuencia.
Solo se considera un problema clínico si interfiere con nuestra salud física o la calidad de nuestra vida. Entonces sí recibe la etiqueta de trastorno alimentario.
Identificación y tratamiento
Puede sonar incongruente, pero la identificación debemos enfocarla en cómo y qué comemos. Tenemos que empezar por el apartado físico para entender si existe un equilibrio en nuestra alimentación o lo utilizamos como un instrumento para otro controlar algún otro aspecto.
A diferencia de lo que se cree, cuando una persona desarrolla una de las tres enfermedades más típicas de alimentación (bulimia, anorexia o trastorno de ingesta compulsiva), no se produce con el objetivo de tener una imagen más delgada únicamente. Con frecuencia es una forma de canalizar la tensión, la falta de control, la frustración o una manera de buscar el cariño y la aceptación de otras personas.

Si el acto de la comida se convierte en un auténtico horror, si lo evitamos de manera activa y sentimos que con cada bocado podemos llegar a perder el control, quizás no estemos hablando de un problema de alimentación sino de algo más.
Dar el paso de buscar ayuda es complicado ya que en cuestiones de salud es recomendable encontrar a un profesional con cuyas estrategias terapéuticas puedas conectar. Esto no implica que todo en un proceso terapéutico sea un camino de rosas, pero no tiene que generar más problemas de los que es necesario gestionar. Sentirse compresión puede favorecer una comunicación más sincera durante el tratamiento. Incluso preguntar puede ser un reto si no confías en las estrategias que se ensayan en el proceso.
Entre otros aspectos, conocer las diferentes opciones de tratamiento disponibles puede ayudar a que encuentres el que más encaje con tus necesidades, aunque siempre desde un marco de evidencia científica contrastada. Existen diferentes opciones de tratamiento, por lo que la hospitalización no tiene porque ser una opción de primera elección, salvo en los casos que existan tendencias suicidas, que sí requieren protección inmediata. Otros motivos de hospitalización serían que la salud física sea motivo de preocupación, así como si no hay una respuesta adecuada al tratamiento fuera del entorno hospitalario.
Si continuamos profundizando en el ámbito médico, los antidepresivos y ansiolíticos han sido parte de la medicación preferente debido a la relación de la alimentación con nuestro estado emocional. A pesar de que a corto plazo pueden mostrar una mejora no es un tratamiento cuyos beneficios perduren en el tiempo.
No existe ningún tratamiento farmacológico que ofrezca la recuperación completa de estas condiciones, pero junto a otros tratamientos, como la terapia, puede ayudar en el proceso de recuperación.

La terapia cognitivo-conductual es de las corrientes de la psicología que ha podido hallar evidencia sobre una mayor posibilidad de recuperación en conjunto con otras opciones como comentábamos. Por una parte, aborda desde las creencias sobre el peso y la apariencia hasta los hábitos alimentarios que no son saludables para una recuperación integral.
Sin embargo, existen algunas modalidades como la psicoterapia interpersonal y la autoayuda guiada que pueden ser otras opciones con buenos resultados de recuperación:
La psicoterapia interpersonal está centrada en mejorar las relaciones con los demás desde un enfoque de terapia breve, creada originalmente para la depresión se enfoca en los roles en las relaciones y en mejorar la propia comunicación.
La autoayuda guiada es una variante de terapia cognitivo conductual con un formato más flexible centrado en los cambios de comportamiento con pautas asociadas a la alimentación y la educación de estos componentes.
Son similares a los grupos de ayuda mutua que surgen de personas con un objetivo en común que quieren modificar para una mejora de su salud y bienestar personal. Puede ser coordinado o no por un profesional.
Antes de tomar una decisión personal, el mejor consejo además de buscar ayuda profesional es tomarte el tiempo necesario para sentirte seguridad al momento de de dar el paso. A veces este paso no lo necesitas tú, sino otra persona cercana y puede ser frustrante a la par que doloroso no poder ayudar de manera adecuada porque sientes que no tienes estrategias para abordarlo.
Sin embargo, la mejor ayuda no procede siempre de hacer activamente algo por la otra persona. A veces implica darle ese espacio para que tome sus propias decisiones u ofrecer compañía en los momentos que necesite tomar un tiempo para decidir su camino.
¿Cómo ayudar?
Evitar comentarios sobre la apariencia de otras personas
Dicen que la mejor manera de enseñar algo es predicar con el ejemplo. Atiende el diálogo que tienes contigo en tu día a día. Revisa tus pensamientos y expresiones cotidianas para eliminar los comentarios sobre el físico de otras personas.

Se considera de mala educación opinar sobre cuerpos ajenos, pues no es una cuestión que alguien haya elegido. Nuestra constitución es genética, aunque después podemos moldearla hasta cierto punto con nuestros hábitos. Piensa que lo que permite apreciar una buena imagen está basado en la imagen que tengas en tu propia mente y no es la realidad objetiva.
La mejor forma de asegurar el éxito de mejorar hábitos de alimentación e instaurar otros hábitos saludables. Debe empezar por un deseo de cambio genuino. Existen algunos tips que pueden ayudarte a este cambio desde dentro hacia fuera, desarrollando un lenguaje más compasivo.
En los inicios puede ser muy importante, más que centrarnos en la báscula, conocer qué es realmente saludable. No tanto lo que recomienda una figura influyente sino los profesionales de la salud. Esta valoración debe incluir una regularidad con las comidas realizadas, mismos horarios aun en condiciones excepcionales. Además de restringir y abandonar los mecanismos para bajar de peso de manera ineludible como los vómitos o el abuso de laxantes o diuréticos
Cuando empezamos el programa de cambio es muy importante la fase de evaluación para registrar qué está pasando. El origen que puede desencadenar y mantener determinados episodios con la comida. En este sentido es muy importante no apresurarse al cambio de manera inmediata sin conocer con detalles el inicio.

Otra de las recomendaciones es contemplar una alternativa real a los hábitos poco saludables que sean (restricciones o sobreingesta, es indiferente), requiriendo actividades alternativas sustitutorias que nos ayuden a distraernos del impulso. Para hacer esto es ineludible identificar los cambios en el peso de manera objetiva.
Si surgen dificultades es recomendable buscar alternativas de respuesta a un problema que no implique únicamente el desahogo emocional mediante la comida. En este apartado, puedes hacer un balance para evaluar el progreso y ayudarte a medir los avances, así como a reconocer las recaídas con el fin de establecer prioridades que gestionar en tu vida.
Recuerda que esto puede conllevar cambios también en tu rutina habitual, desde abandonar dietas estrictas hasta afrontar pensamientos incómodos y la valoración de tu propio cuerpo. Nuestro círculo más cercano puede ser una fuente de apoyo en algunas ocasiones o bien puede requerir un cambio de perspectiva.
Desde Proyecto Kintsugi estamos encantados de ayudarte de encontrar la manera de encontrar tu propio camino de la mano de profesionales especializados. Este camino puede dar miedo e inseguridades cuando te abres a contar como te sientes, por eso es importante que des el paso cuando sientas que es tu momento.
María Gálvez
Psicóloga general sanitaria
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