La ansiedad por separación es ese miedo intenso que aparece cuando te alejas —o solo imaginas alejarte— de una persona importante para ti. Solemos asociarla a la infancia, pero también se vive en la edad adulta.
Puede notarse como una preocupación constante por que le pase algo a quien quieres, la necesidad de saber siempre dónde está o un malestar físico cada vez que os separáis.
Entender por qué te ocurre es el primer paso para vivir tus vínculos desde la calma, y no desde el miedo.
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Miedo intenso a la separación
Alejarte de una persona importante —tu pareja, un familiar, alguien de confianza— o anticipar esa distancia te genera una angustia difícil de calmar, aunque la separación sea breve o necesaria.
Preocupación por perder a quien quieres
Aparecen pensamientos recurrentes sobre que le pase algo malo a esa persona o sobre quedarte sin ella, y cuesta soltarlos aunque no haya un motivo real.
Necesidad de contacto y dificultad para estar a solas
Sentirte tranquilo/a depende de saber dónde está la otra persona o de mantener el contacto. Los momentos de soledad se viven con inquietud o desasosiego.
Síntomas físicos ante la separación
El cuerpo también lo nota: náuseas, dolor de cabeza, tensión o palpitaciones al separarte o al imaginar que ocurre. Aunque las pruebas médicas estén bien, el malestar es real.
Si te reconoces en varias de estas señales, queremos que sepas algo importante: el miedo a la separación se puede trabajar, y podemos acompañarte a construir vínculos más tranquilos, paso a paso.
Exploramos contigo cómo se ha formado tu forma de vincularte y qué necesidades emocionales hay detrás del miedo a la separación, para dejar de vivirlo como algo inexplicable.
Trabajamos técnicas sencillas y aplicables en tu día a día para reducir la activación física y sostener la distancia sin que la ansiedad tome el mando.
Muchas veces el miedo se alimenta de interpretaciones catastrofistas sobre lo que «podría pasar». En terapia aprendemos a identificarlas y sustituirlas por formas de pensar más realistas.
Poco a poco vuelves a sentirte seguro/a también cuando estás a solas, y tus vínculos dejan de sostenerse sobre el miedo a perderlos.
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Encuentra a tu psicólogo especializado
Para muchos motivos habituales (ansiedad, estado de ánimo bajo, estrés), la evidencia y la práctica clínica muestran resultados comparables cuando el acompañamiento lo realiza personal cualificado, con un buen encuadre y continuidad.
Lo que marca la diferencia no es la pantalla, sino la calidad del profesional de psicología asignado, el vínculo terapéutico y tu participación en el proceso.
Las sesiones duran 50 minutos, y el proceso terapéutico depende de cada caso y de lo que quieras trabajar. El ritmo lo marcas tú.
La frecuencia se coordina contigo según tu situación y objetivos. Se decide en el inicio del proceso y puede ajustarse a lo largo del tiempo.
Si necesitas aplazar o cancelar una cita ya agendada, avisa a Atención al Paciente con al menos 24 horas de antelación para gestionar tu solicitud.
Si no asistes o avisas con menos de 24 horas, la sesión se considerará realizada y se cobrará.
En casos de emergencia o fuerza mayor, escribe a Atención al Paciente y envía un justificante emitido por la entidad correspondiente. También se contemplan incidencias relacionadas con familiares de primer o segundo grado o con mascotas.
Sí. Quien compra no tiene por qué ser quien use el servicio, pero los bonos no pueden compartirse entre varias personas o parejas.
Las sesiones o bonos son transferibles solo si no han sido utilizados, una vez la persona o la pareja haya asistido al menos a una sesión, dejan de ser transferibles.
Si es un regalo, la persona beneficiaria debe contactar con Atención al Paciente y facilitar el número de pedido.
Sí. Puedes solicitarlo a Atención al Paciente. Te acompañamos en el cambio dentro del equipo y, con tu permiso, trasladamos la información necesaria para mantener la continuidad.