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Orgullo LGBTIQ+



Contexto histórico

Los disturbios de Stonewall, en Nueva York, que comenzaron en las primeras horas del 28 de junio de 1969 han marcado la conmemoración anual del Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+. Este acontecimiento sigue siendo actualmente un símbolo de resistencia contra la opresión y ha inspirado a generaciones a luchar por un mundo más inclusivo y justo.

Este evento es considerado un punto de inflexión en el movimiento por los derechos LGBTIQ+ que marcó el inicio de una nueva era de resistencia y activismo a nivel mundial. Sin embargo, los disturbios comienzan con un caldo de cultivo como la continua persecución hacia el colectivo por parte de las autoridades.

Con frecuencia la policía realizaba redadas en establecimientos donde la comunidad LGTBI+ se reunía, arrestando a personas por su orientación sexual o por no vestir acorde a su sexo asignado al nacer. Sometiendo a los presentes a tratos humillantes.

Hasta finales de la década de 1960, la homosexualidad era ilegal en casi todos los estados de EE. UU. Stonewall Inn era uno de esos bares y, como muchos otros, ofrecía un espacio de relativa seguridad donde la comunidad LGBTIQ+ podía socializar.

Esta fecha es clave para promover la igualdad de derechos y concienciar sobre la diversidad sexual y de género. Los beneficios de la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI se extienden a todas las personas debido a avances logrados, pese a que la comunidad continúa enfrentando desafíos en la actualidad por la igualdad de derechos.


Nazis y persecución de la homosexualidad

La historia nos ha aportado diferentes ejemplos de premisas sin fundamento científico que han hipotetizado supuestos perfiles de personalidad en la base de ideologías o creencias personales de determinados grupos.

Un ejemplo es la ideología nazi de la raza aria basada en una fisonomía que no cumplía ni siquiera la mitad de la población alemana de aquella época.

Originalmente, el término "ario" se utilizaba en el campo de la lingüística para describir a los pueblos que hablaban lenguas indoeuropeas. A finales del siglo XIX teóricos raciales europeos comenzaron a promover la idea de que los "arios" eran una raza superior.

Distorsionando estudios antropológicos y lingüísticos para argumentar que los europeos, especialmente aquellos de ascendencia germánica, eran descendientes de este antiguo grupo. La ideología nazi utilizó y amplió estas ideas de superioridad racial para formular su propia versión de la "raza aria" a la carta.

Según la visión nazi, los "arios" eran principalmente personas de ascendencia nórdica o germánica, caracterizados idealmente por tener piel clara, cabello rubio y ojos azules, aunque estos rasgos no eran universalmente exigidos por los propios nazis en la práctica. Los nazis consideraban a estos "arios" como la cúspide de la jerarquía racial, intrínsecamente superiores a otros grupos étnicos.

Esta creencia en la superioridad aria fue fundamental para muchas políticas del Tercer Reich, incluyendo sus programas de eugenesia y, más trágicamente, el Holocausto, en el que millones de judíos, gitanos, discapacitados, polacos, rusos, y muchos otros considerados "inferiores" fueron sistemáticamente perseguidos y asesinados.

En ese grupo considerado como “inferiores” fueron incluidas las personas con una orientación sexual no hegemónica. De hecho, los nazis tenían una visión extremadamente hostil hacia las personas homosexuales.

Consideraban la homosexualidad como una desviación sexual y una amenaza para la pureza racial y moral de la sociedad, por lo que esta condición fue criminalizada y perseguida de manera brutal.

El artículo 175 del Código Penal alemán, que penalizaba la homosexualidad masculina, fue reforzado y aplicado de manera más estricta después de que los nazis llegaran al poder en 1933. Miles de hombres homosexuales fueron arrestados y enviados a campos de concentración, donde muchos fueron sometidos a trabajos forzados, torturas, experimentos médicos y asesinato. La vida de los prisioneros homosexuales en los campos de concentración era especialmente dura, ya que enfrentaban la discriminación no sólo de los guardias, sino también de otros prisioneros.

La persecución de personas homosexuales por parte de los nazis es un aspecto oscuro de la historia que ha sido ampliamente condenado y reconocido como una violación de los derechos humanos fundamentales.

Actualmente en algunos lugares del mundo de manera implícita o explícita se sigue penalizando social y culturalmente una condición que se naturalizaba en la antigüedad. Persiguiendo a aquellas personas tanto por su orientación sexual como por su identidad.

En algunas culturas del antiguo oriente como Mesopotamia se han encontrado referencias a prácticas homosexuales, aunque la documentación y comprensión de estas prácticas es menos clara y directa en comparación con otras regiones como Grecia y Roma.

La homosexualidad era comúnmente aceptada entre hombres en muchas ciudades-estado griegas. En particular, las relaciones entre hombres adultos y jóvenes adolescentes eran una práctica socialmente reconocida en muchas partes de Grecia sujetas a normas sociales y éticas específicas.

En la sociedad romana, las actitudes hacia la homosexualidad eran más complejas y variaban a lo largo del tiempo y entre diferentes clases sociales. Aunque las relaciones sexuales entre hombres eran socialmente aceptables en ciertos contextos, el estatus social podía influir en cómo se percibían estas relaciones; por ejemplo, era importante que un ciudadano romano libre no asumiera un rol pasivo en una relación homosexual.

Mas allá de Europa, los pueblos indígenas de América del Norte identificaban dos espíritus en aquellas personas que hoy podríamos considerar con roles de género no binarios o homosexuales. Estas personas desempeñaban roles únicos y a menudo sagrados dentro de sus comunidades.

Es importante recordar que los conceptos de homosexualidad y orientación sexual como los entendemos hoy no necesariamente se aplican de la misma manera en contextos históricos diferentes. Nuestro pasado nos ayuda a entender parte de nuestro presente, aunque deba interpretarse con cautela.


¿Es una enfermedad mental o trastorno?

LGTBIQ+ son las siglas que comprenden pertenecer a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales, queer y otros. Estas identidades están relacionadas con la orientación sexual y la identidad de género de las personas.

Esta etiqueta no es un trastorno ni una enfermedad mental, sino una expresión de la diversidad humana. Tanto la orientación sexual como la identidad de género que son parte de las vivencias dentro y fuera de la comunidad. De hecho, la sexualidad y la identidad de género se encuentran en un espectro y no se ajustan necesariamente a las categorías binarias tradicionales.

La orientación sexual se refiere a la atracción emocional, romántica, sexual o afectiva de una persona hacia otras. No depende del género con el que una persona se identifica. Las categorías más conocidas dentro de la orientación sexual incluyen las que comentamos a continuación:

  • Heterosexuales: atracción hacia personas del género opuesto

  • Homosexuales: atracción hacia personas del mismo género, como gays y lesbianas

  • Bisexuales: atracción hacia personas de ambos géneros

  • Pansexuales: atracción hacia personas independientemente de su género

  • Asexuales: poca o ninguna atracción sexual hacia otras personas

En cambio, la identidad de género como su nombre indica hace referencia a cómo una persona se percibe a sí misma en términos de género. Puede corresponder o no con el sexo asignado al nacer. Alguien cuya identidad de género coincide con el sexo asignado al nacer se considera cisgénero.

Aquellas personas cuya identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer pueden identificarse como transgénero. Además, algunas personas pueden identificarse como no binarias, lo que significa que no se ven exclusivamente como masculinas o femeninas.

Estos dos aspectos de la identidad son fundamentales pero independientes; la orientación sexual de una persona no determina su identidad de género, y viceversa. Juntos, contribuyen a la forma en que cada individuo se define y vive su vida.

Enfermedad o trastorno implica patología, daño o deterioro cuando estas concepciones hablan de una condición natural y no tanto de un defecto que necesite ser arreglado o modificado. Equiparar determinadas orientaciones sexuales a una enfermedad sería tan absurdo como decir que todas las personas con el cabello de color pelirrojo son brujos.

Mas allá de que las principales organizaciones de salud y psiquiatría de todo el mundo consideran que ser LGBTIQ+ no es una enfermedad, un trastorno, ni una condición patológica de ningún tipo. Se han descrito más de 1500 especies animales donde el comportamiento sexual con el mismo sexo se produce de manera natural en mamíferos, aves, reptiles, anfibios, insectos y un largo etcétera.

Sin embargo, la sexualidad animal y sus motivaciones aún son desconocidas en gran medida para el ser humano, pese a que para nosotres existan fuertes implicaciones culturales en la sociedad occidental que son irrelevantes para otras especies.

Los animales pueden sentir emociones, pero su vivencia puede estar condicionada por motivaciones diferentes a las nuestras. En algunas ocasiones nuestro exceso de interpretación puede ocasionar que desnaturalicemos lo que es normal.

La comprensión de la salud mental y física, basada en la evidencia científica médica, ha evolucionado significativamente a lo largo de los años pese a que en el pasado la homosexualidad fue considerada una enfermedad mental.

Esta percepción ha cambiado drásticamente con el avance de la investigación científica y el entendimiento de la sexualidad humana.

En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría eliminó la homosexualidad de su listado de trastornos mentales en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Posteriormente, otras organizaciones de salud mental y médicas internacionales siguieron su ejemplo, reconociendo que la orientación sexual no heterosexual no implica de por sí una desventaja psicológica o social.

Fue un cambio radical impulsado tanto por la evidencia científica como por la presión y activismo de grupos LGBTIQ+ y sus aliados. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades en 1990, marcando un hito importante hacia la despatologización de la diversidad sexual.

Numerosas entidades médicas y de salud mental en todo el mundo han emitido declaraciones y guías que apoyan la normalidad de la diversidad sexual y de género y desaconsejan cualquier intento de "curar" o cambiar forzadamente estas identidades naturales.


¿Por qué orgullo?

El término "orgullo" se utiliza como antónimo de vergüenza y estigma. Se trata de un movimiento que busca reivindicar el derecho a ser y amar libremente, sin miedo ni discriminación por las siguientes razones:

  • Reafirmación de la dignidad: Muchas personas LGBTIQ+ han enfrentado (y siguen enfrentando) discriminación, violencia, rechazo familiar, y estigmatización. El orgullo es una forma de decir que no hay nada de qué avergonzarse, que todos merecen respeto, amor, y aceptación.

  • Visibilidad y concienciación: El orgullo ayuda a aumentar la visibilidad de las comunidades LGBTIQ+, educando a la sociedad sobre sus desafíos y logros. Es una forma de combatir los prejuicios y fomentar un entorno más inclusivo y respetuoso.

  • Celebración de la diversidad y la diferencia: es una celebración de la diversidad y la riqueza que aportan las diferentes identidades y orientaciones sexuales a la sociedad.

  • Movilización por derechos: Es una oportunidad para continuar la lucha por la igualdad de derechos, el reconocimiento legal y social, y contra la discriminación en todas sus formas.

El orgullo no excluye a ninguna persona que quiera participar en el hoy en día, pese a que en el pasado se haya visibilizado en mayor medida al colectivo masculino.

Una gran parte de las sociedades antiguas frecuentemente centraban sus registros y su atención en las actividades y experiencias de los hombres, relegando las experiencias de las mujeres a un segundo plano.

A pesar de todo hay evidencias que sugieren que la homosexualidad femenina también existía y era practicada en varias culturas, aunque con distintos grados de aceptación y visibilidad. En cambio, existen más referentes documentados de personas que podrían haber nacido con características físicas masculinas o femeninas.

Las cuales a menudo asumían roles sociales, espirituales y ocupacionales que no estaban restringidos por su género asignado al nacer como la figura de hijra en el sur de Asia.

Actualmente seguimos trabajando por normalizar los espacios que nos corresponden a todes nosotres más allá de nuestra orientación sexual o identidad de género, no solo los que nos permite la sociedad por nuestra condición de nacimiento.

La representación es necesaria pero no siempre encasillados en los mismos espacios. Por esta razón el Día del Orgullo LGBTIQ+ es tanto una celebración de la vida y el amor en todas sus formas como un recordatorio de la lucha continua por la igualdad y el respeto del amplio espectro en el que todes participamos.

Es un llamado a la sociedad para avanzar hacia una inclusión genuina y un reconocimiento de la diversidad humana en su más amplio espectro.

Si sientes que es un buen momento para un cambio, recuerda que en Proyecto Kinstugi estaremos encantados de ayudarte en este camino a reencontrarte.

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