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Primeros auxilios psicológicos

Actualizado: 30 abr




Introducción

Si en algún momento has experimentado una crisis de ansiedad es probable que te interese conocer ciertas pautas o indicaciones que puedes aplicar en estas situaciones. Siento decirte que no existen herramientas inmediatas para una situación en la que tu propio cuerpo llega al límite. Tampoco es recomendable o saludable eliminar la ansiedad de nuestras vida, pese a lo desagradable que es experimentarla en los niveles más altos.

No obstante, sí existen herramientas para situaciones que ameritan una rápida intervención. Aunque la ansiedad no es una causa de fallecimiento directa, tiene consecuencias reales en nuestra calidad de vida. En este sentido, los primeros auxilios psicológicos (PAP) son útiles en una variedad de experiencias emocionalmente perturbadoras o traumáticas. Estas situaciones varían desde desastres naturales y accidentes hasta experiencias de pérdida o violencia. El objetivo es proporcionar apoyo emocional inmediato para ayudar a las personas a comenzar a procesar su experiencia, reducir el estrés y promover la resiliencia y la recuperación a corto plazo.

 

 ¿Qué es una crisis?

La ansiedad es una emoción vinculada al miedo, forma parte de las respuestas de supervivencia del organismo. Por esa razón cuando es intensa o persistente, puede tener un impacto significativo en casi todos los aspectos de la vida de una persona. La ansiedad en niveles bajos o moderados puede ser una respuesta normal ante ciertas situaciones estresantes o desafiantes, promoviendo la preparación y la precaución. En cambio, la ansiedad crónica o desproporcionada puede conducir a problemas de salud física y mental, así como dificultades en las relaciones personales, el trabajo y la vida cotidiana. En este sentido, las crisis de ansiedad forman parte de los ámbitos de actuación de los primeros auxilios psicológicos que puede aplicar cualquier persona, pese a que no reemplazan la necesidad de cuidados profesionales en casos de trastornos mentales graves.

Una crisis desde el ámbito psicológico engloba otras situaciones además de la ansiedad, ya que hace referencia a un estado de desequilibrio emocional o psicológico que surge cuando una persona se enfrenta a una situación difícil o estresante que supera sus recursos o capacidades de afrontamiento. Estas situaciones pueden ser eventos traumáticos, cambios importantes en la vida, pérdidas significativas, conflictos interpersonales, entre otros.

Durante una crisis, la persona puede experimentar una intensa angustia emocional, sentimientos de desesperación, confusión, miedo o incapacidad para funcionar de manera normal. Es importante destacar que las crisis pueden variar en su duración y gravedad, y no todas las personas reaccionarán de la misma manera ante las mismas circunstancias.

En este sentido, los primeros auxilios psicológicos estás diseñados para ser una intervención temprana pero no reemplazan la necesidad de tratamiento psicológico profesional cuando se requiere. Pueden ser proporcionados por personal capacitado, pero tampoco se limitan a profesionales de la salud, educación, servicios sociales o de emergencia o personas voluntarias, entre otras.

La capacitación en primeros auxilios psicológicos proporciona las habilidades necesarias para ofrecer apoyo de manera efectiva, respetuosa y culturalmente adecuada en el momento de la crisis. Son recomendables aplicarlos en situaciones de crisis como las que aparecen a continuación:

  • Desastres naturales: terremotos, inundaciones, huracanes, incendios forestales y otras situaciones donde hay una pérdida significativa, trauma o desplazamiento de comunidades.

  • Accidentes graves: accidentes de tráfico, industriales o cualquier otro tipo de incidente que resulte en heridas físicas graves o la muerte de una o varias personas.

  • Incidentes críticos en el lugar de trabajo: Situaciones como la muerte de un empleado, violencia laboral, o accidentes graves pueden requerir el uso de PAP para apoyar a los empleados afectados.

  • Actos de violencia o terrorismo: Las personas afectadas directa o indirectamente por actos de violencia o terrorismo pueden beneficiarse del apoyo inmediato que ofrecen los PAP.

  • Pérdida repentina o duelo: La muerte inesperada de un ser querido, ya sea por causas naturales, accidentes o actos de violencia, puede ser un momento para utilizar PAP.

  • Crisis personales o familiares: Separaciones o divorcios complicados, enfermedades graves, problemas de salud mental, entre otros.

  • Experiencias de trauma: Ser testigo o víctima de violencia, abuso sexual, asalto, etc.

  • Durante o después de conflictos armados: Las personas que viven o han vivido en zonas de conflicto pueden necesitar apoyo psicológico inmediato debido a las experiencias traumáticas sufridas.

 

¿Qué puedo hacer si no soy profesional?

Los Primeros Auxilios Psicológicos según la Organización Mundial de la Salud son una técnica de apoyo diseñada para ayudar a personas que están experimentando una crisis de salud mental o emocional. Este enfoque se centra en ofrecer asistencia inmediata y temporal hasta que se pueda obtener ayuda profesional, si es necesario. Sin embargo, estas pautas de actuación no reemplazan la ayuda profesional a largo plazo, pero pueden ser cruciales en la gestión inicial de situaciones de emergencia psicológica.

Cualquier persona puede aprender estas herramientas para ayudar a las personas en una fase temprana de su recuperación tras un evento traumático, una crisis o un desastre. Los objetivos de los primeros auxilios psicológicos incluyen reducir el estrés inicial causado por el evento traumático, ayudar a la persona a sentirse más tranquila y capaz de manejar su situación actual, y promover estrategias adaptativas que le permitan enfrentar mejor las circunstancias. Para aplicarlos de forma adecuada a las situaciones es necesario seguir los siguientes principios:

  • Protección: Ayudar a las personas a sentirse seguras y protegidas de peligros físicos o psicológicos.

  • Inmediatez: La ayuda se ofrece sin demoras innecesarias.

  • Esperanza: Se ayuda a las personas a tener una visión optimista de su situación y su recuperación.

  • Solidaridad: Demostrar comprensión y respeto por las experiencias y sentimientos de las personas sin juzgar su situación, reforzando el apoyo mutuo.

Los primeros auxilios psicológicos implican escuchar activamente, pero sin presionar a las personas para que hablen. Asimismo, ofrecer empatía y comprensión, asegurar que las necesidades físicas básicas estén cubiertas, ayudar a las personas a acceder a información, servicios de apoyo y recursos sociales. Inclusive, proteger a las personas de más daño. Es importante destacar que los primeros auxilios psicológicos no incluyen forzar a la persona a contar su experiencia, hacer suposiciones o diagnósticos, o proporcionar ayuda más allá de la competencia de uno.

La capacitación en primeros auxilios psicológicos está disponible para cualquier persona interesada en aprender cómo brindar este tipo de apoyo de manera efectiva. A continuación, describimos 6 tips para aplicar adecuadamente primeros auxilios psicológicos.


6 consejos prácticos

  1. Escucha Activa Muestra empatía: Haz que la persona se sienta escuchada y comprendida. Escucha sin juzgar, y ofrece tu apoyo incondicional. Valida sus sentimientos: Reconoce y valida las emociones de la persona. Es importante que se sienta comprendida y aceptada en su estado emocional actual.

  2. Proporciona Apoyo Emocional Mantén la calma: Tu tranquilidad puede ayudar a la persona a sentirse más segura y calmada. Ofrece consuelo: A través de palabras, tono de voz y lenguaje corporal, muestra apoyo y comprensión.

  3. Ayuda a Evaluar Necesidades y Prioridades Identifica necesidades inmediatas: Pregunta de manera directa pero amable sobre sus necesidades más urgentes. Establece pequeños objetivos: Ayuda a la persona a enfocarse en tareas simples y alcanzables para reducir la sensación de sobrecarga.

  4. Fomenta la Autonomía Empodera: Anima a la persona a tomar decisiones por sí misma, lo cual puede ayudar a restaurar su sentido de control. Ofrece opciones: En lugar de tomar decisiones por ella, presenta opciones y alternativas que puedan ayudar a la persona a sentirse más en control de su situación.

  5. Fomenta el Acceso a Redes de Apoyo Identifica y moviliza recursos de apoyo: Anima a la persona a conectarse con su red de apoyo, como amigos, familiares o grupos de apoyo. Informa sobre servicios de ayuda profesional: Proporciona información sobre servicios de salud mental y otros recursos comunitarios disponibles.

  6. Protege

Asegura la seguridad física y emocional: Asegúrate de que la persona esté en un entorno seguro y que no corra riesgo inmediato de hacerse daño a sí misma o a otros.

Evalúa el riesgo de suicidio o daño: Si sospechas que la persona podría estar en riesgo de suicidio o de hacerse daño, busca ayuda profesional de inmediato.

Además de estos consejos, recuerda mantener la confidencialidad si vas a aplicarlos. Respetando la privacidad de la persona, compartiendo información solo si es necesario para asegurar su bienestar. También sé consciente de tus límites. Reconoce los límites de tu capacidad para ayudar y no dudes en recomendar la intervención de profesionales cuando sea necesario.


¿Qué podemos hacer ante el riesgo de suicidio?

La ansiedad puede tener un impacto significativo en la supervivencia de la persona, un ejemplo de este caso es el riesgo suicida. La relación entre la ansiedad, los trastornos de ansiedad y el riesgo de suicidio es compleja y está influenciada por una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales. La presencia de ansiedad no implica necesariamente un riesgo elevado de suicidio para todos los individuos. Sin embargo, es crucial que aquellos que experimentan ansiedad severa o trastornos de ansiedad busquen ayuda profesional ya que puede aumentar el riesgo. La ansiedad puede intensificar la desesperanza y el dolor emocional, debido a que aumenta los niveles de estrés, preocupación y miedo. Esta intensificación de sentimientos desagradables o negativos puede hacer que la persona sienta que no hay salida a su sufrimiento, aumentando el riesgo de considerar el suicidio como una opción.

El aislamiento social puede incrementar los sentimientos de soledad y desesperación, factores conocidos por aumentar el riesgo de suicidio. Estos factores también pueden incidir en el sueño, afectando severamente la calidad del sueño, resultando en insomnio o sueño interrumpido. La falta de sueño puede agravar el estado de ánimo, disminuir la capacidad de afrontamiento y aumentar la impulsividad, lo cual puede elevar el riesgo de comportamientos suicidas.

El abuso de sustancias como una forma de automedicación para aliviar sus síntomas puede aumentar la posibilidad del suicidio debido a su impacto en el juicio, la impulsividad y la exacerbación de los síntomas relacionados con la ansiedad. Aumenta la peligrosidad para la vida de la persona cuando existen otros trastornos de salud mental como la depresión, la cual tiene una fuerte asociación con el riesgo suicida. Niveles elevados de impulsividad también pueden aumentar el riesgo de comportamientos suicidas, especialmente en situaciones de alta ansiedad o estrés.

En estas situaciones, aplicar los primeros auxilios psicológicos en situaciones de riesgo suicida es un proceso crucial y delicado que requiere sensibilidad, comprensión y acción inmediata. Por esta razón, es fundamental que cualquier intervención en situaciones de riesgo suicida sea llevada a cabo por profesionales de la salud mental, aunque hay pasos que cualquier persona puede seguir para ofrecer apoyo al principio y ayudar a guiar a la persona afectada hacia la obtención de ayuda profesional.

Algunos tips a tener en cuenta se describen a continuación:

  1. Establece una conexión empática Acércate con respeto y sin juzgar: Muestra empatía, comprensión y aceptación. Es crucial que la persona se sienta escuchada y comprendida, no juzgada. Escucha activamente: Haz preguntas abiertas que permitan a la persona expresar sus sentimientos y pensamientos. Mantén el contacto visual según sea apropiado y muestra con tu lenguaje corporal que estás ahí para apoyar.

  2. Evalúa el riesgo de forma segura Pregunta directamente sobre el suicidio: Contrario a un mito común, preguntar directamente sobre pensamientos suicidas no aumentará el riesgo. Puedes preguntar, "¿Has tenido pensamientos sobre hacerte daño o sobre el suicidio?" Determina la inmediatez del riesgo: Averigua si la persona ha elaborado un plan y si tiene los medios para llevarlo a cabo. Cuanto más detallado y accesible sea el plan, mayor será el riesgo.

  3. Ofrece apoyo y no dejes a la persona sola Mantén a la persona segura: Si el riesgo es inminente, no la dejes sola. Elimina o aleja cualquier medio que pueda utilizar para autolesionarse. Ofrece apoyo emocional: Hazle saber que hay ayuda disponible y que los sentimientos suicidas son temporales y pueden ser tratados. Evita prometer mantener el riesgo en secreto: La seguridad de la persona es lo más importante.

  4. Guía hacia la ayuda profesional Contacta a servicios de emergencia si es necesario: Si existe un riesgo inminente de suicidio, no dudes en llamar a los servicios de emergencia locales o llevar a la persona a la sala de emergencias más cercana. Facilita la conexión con profesionales de la salud mental: Anima y, si es posible, ayuda a la persona a buscar apoyo profesional, ya sea a través de líneas directas de prevención del suicidio, consejeros, psicólogos o psiquiatras.Informa a familiares o amigos de confianza: Con el consentimiento de la persona, involucra a su red de apoyo.

  5. Planifica el seguimiento Crea un plan de seguridad: Junto con la persona, desarrolla un plan de qué hacer y a quién acudir si los pensamientos suicidas regresan. Realiza seguimientos: Si es apropiado y tienes una relación continua con la persona, haz seguimientos para ver cómo está progresando.

  6. Recursos adicionales Capacítate: Considera recibir formación en primeros auxilios psicológicos y en intervención en crisis para estar mejor preparado. Promueve la conciencia: Fomenta la conciencia sobre la salud mental y la prevención del suicidio en tu comunidad.

Aplicar primeros auxilios psicológicos en situaciones de riesgo suicida es un acto de apoyo y cuidado. Sin embargo, la intervención profesional es fundamental y debe ser buscada de manera prioritaria. Si estás pensando en dar el paso para buscar asesoramiento o comenzar un proceso terapéutico Proyecto Kintsugi puede ser la opción que estás buscando.


María Gálvez

Psicóloga general sanitaria



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