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¿La soledad es una emoción?


¿Emoción o experiencia?

Utilizamos la palabra «soledad» para describir, desde una necesidad de compañía generada por una carencia (voluntaria o involuntaria), hasta aquellas experiencias de pérdida con pesar y melancolía debido a una ausencia (ya sea objetiva por pérdida o fallecimiento, o bien subjetiva).

La soledad es una experiencia emocional, no una emoción en sí misma, ya que supone una interpretación de cómo nos sentimos y es esto lo que identificamos como un sentimiento. Puede desencadenar una variedad de emociones como tristeza, ansiedad o melancolía.

Aunque a menudo la soledad se percibe de manera negativa puede tener varios propósitos y beneficios, dependiendo de cómo se experimente y se gestione. Ofrece un espacio de reflexión e instrospección. Sin las distracciones de la interacción social constante, puedes reflexionar sobre tus propios pensamientos, sentimientos y comportamientos. Esto puede llevarte a un mayor autoconocimiento y autocomprensión.

En un mundo ocupado y a menudo sobrecargado de estímulos, la soledad puede proporcionar un descanso necesario de las demandas sociales, permitiendo que las personas recarguen energías y reduzcan el estrés.

De hecho, muchos artistas, escritores y pensadores han encontrado que la soledad es esencial para su proceso creativo. El aislamiento puede ayudar a liberar la mente de las influencias externas y fomentar la creatividad.

La soledad puede llevar a desarrollar resiliencia e independencia, ya que expone a una persona a enfrentar desafíos sin depender de otras, lo que puede fortalecer la autoconfianza y la habilidad para manejar situaciones difíciles.

Para otras personas, la soledad es una oportunidad para conectar con aspectos espirituales o religiosos de la vida, lo que puede proporcionar paz y perspectiva al profundizar en la espiritualidad.

Asimismo, puede aumentar el reconocimiento y valoración de las relaciones. Pasar tiempo a solas, hace que valoremos más las oportunidades de socialización y compañía cuando ocurren, ayudando a apreciar y priorizar conexiones significativas.

Este tiempo a solas también puede dedicarse a gestionar emociones, especialmente después de eventos significativos como la pérdida de un ser querido o el fin de una relación. Este espacio puede permitir un duelo adecuado y la reconstrucción emocional.

En cualquier caso, es importante distinguir entre la soledad elegida y la soledad no deseada. Mientras que la primera puede ofrecer beneficios sustanciales, la segunda puede conducir a sentimientos de aislamiento y depresión si se prolonga. El equilibrio entre el tiempo a solas y el tiempo en compañía es fundamental para mantener un bienestar emocional y psicológico saludable.

 

Experiencias de soledad

La soledad es una experiencia humana común a casi todas las personas y, así como otras vivencias, cumple con una función. Puede manifestarse de manera física, emocional o existencial.

En el caso de la soledad física, esta sucede cuando una persona se encuentra sola físicamente, sin compañía de otras personas. Puede ser temporal, como cuando estás en casa mientras todos las demás están fuera, o más prolongada, como vivir de manera independiente o estar lejos de la sociedad por períodos prolongados.

A menudo, las personas pueden sentirse solas incluso cuando están rodeadas de otras. Esto puede ocurrir cuando no se sienten comprendidas, apoyadas o conectadas emocionalmente con quienes las rodean. La falta de relaciones significativas o de calidad puede provocar la soledad emocional. En ocasiones se relaciona con una sensación de desconexión o falta de propósito en la vida.

Las personas que experimentan la soledad existencial pueden sentir que no tienen un sentido claro de quiénes son, qué quieren de la vida o cuál es su lugar en el mundo.

Cuando una persona se siente excluida o marginada socialmente aparece la soledad social. Puede surgir debido a factores como la discriminación, el acoso, la falta de habilidades sociales o la incapacidad para integrarse en un grupo.

Experimentar la soledad durante períodos de cambio importante, como mudarse a una nueva ciudad, cambiar de trabajo o tras la ruptura de una relación, también es común. Estos momentos de transición pueden provocar que las personas se sientan solas y fuera de lugar hasta que se adaptan a su nueva situación.

En concreto, existe una época de la vida en la cual la soledad es una experiencia más agridulce: la soledad en la vejez. A medida que nos hacemos mayores podemos experimentar la pérdida de amigos, cónyuges y familiares. La falta de interacción social y la disminución de la movilidad también pueden contribuir a esta experiencia en la vejez.

Estas son solo algunas de las experiencias de soledad que las personas pueden enfrentar en la vida. La soledad es una experiencia humana universal, y es importante reconocerla y abordarla de manera constructiva cuando surge.


La soledad no deseada 

La soledad no deseada es el nombre general que reciben los ejemplos anteriores, ante una sensación de aislamiento y desconexión que se experimenta cuando hay un deseo insatisfecho de compañía o conexión emocional con otras personas. Puede ser especialmente dolorosa cuando es involuntaria y nos puede hacer sentir exclusión o abandono.

La soledad no deseada, especialmente cuando se vive de manera prolongada, puede tener efectos significativos y adversos en la salud mental y física de una persona. Según las investigaciones, puede derivar en las siguientes consecuencias:

1. Problemas de Salud Mental

A menudo se asocia con sentimientos de tristeza y desesperanza, lo que puede llevar a la depresión. Al igual que la falta de interacción social puede aumentar la ansiedad general y el miedo al rechazo o juicio de otras personas. Puede llevar a una persona a dudar de su valor y capacidad para ser querida o aceptada, por lo que también tiene un impacto negativo sobre la propia autoestima.

2. Deterioro Cognitivo 

Ciertos estudios sugieren una relación directa entre la soledad involuntaria prolongada y el aumento de riesgo del deterioro cognitivo y demencia en personas mayores.

3. Problemas de Salud Física

La soledad puede ser un factor de riesgo para diversas condiciones cardíacas, incluyendo la hipertensión arterial. Además de afectar negativamente la calidad y cantidad del sueño, lo que a su vez puede afectar la salud general. El estrés crónico asociado con la soledad puede afectar las defensas, haciendo a las personas más susceptibles a enfermedades debido a un sistema inmunológico debilitado.

4. Comportamiento de Riesgo

Algunas personas pueden recurrir al abuso de sustancias como el alcohol o a otras drogas como forma de aliviar los sentimientos de soledad, o a una una disminución en la actividad física, lo que contribuye a problemas de salud por un comportamiento sedentario.

5. Impacto en el Bienestar General

Se ha asociado con una disminución de la satisfacción y felicidad, debido a la percepción de su experiencia de vida en general. Esto facilita que una persona se aísle aún más, evitando situaciones sociales por miedo al rechazo o por la falta de habilidades sociales.

Estos efectos subrayan la importancia de abordar la soledad no deseada tanto a nivel personal como comunitario con un intervención temprana y el apoyo continuado para mitigar efectos negativos y mejorar la calidad de vida.


¿Cómo puedo combatirla? 

Combatir la soledad puede tomar diferentes formas, tales como conectar con otras personas. Mantener o establecer conexiones con amistades, familiares o grupos con intereses comunes. Esto puede incluir actividades sociales, unirse a clubes o grupos, o incluso participar en eventos comunitarios. Ofrecer tu tiempo y presencia, ya sea a través de visitas regulares, llamadas telefónicas o actividades compartidas también puede fortalecer esta conexión.

Adoptar una mascota puede reducir el sentimiento de soledad y proporciona compañía constante. Además, el cuidado de una mascota también puede ofrecer un sentido de propósito y responsabilidad.

Ayudar a otras personas mediante el voluntariado es otra excelente manera de conectar y sentirse útil. Puedes busca oportunidades para ayudar en entidades en tu entorno cercano.

En este sentido, es recomendable establecer rutinas sociales que incluyan interacciones como clases semanales, clubes de libros o caminatas grupales. Inclusive ayudar a organizar estas actividades o acompañar a seres queridos para hacer el proceso más fácil y menos intimidante.

Dedicar tiempo a actividades que disfrutas puede mejorar tu estado de ánimo y abrir oportunidades para conocer a otras personas para cultivar intereses y aficiones similares. A su vez, explorar nuevas actividades o retomar intereses antiguos que hayan sido abandonados genera satisfacción y un sentido de logro independiente de la presencia de otras personas.

Hablar con un profesional de la salud mental puede ser muy útil, especialmente si la soledad es persistente y afecta significativamente tu vida diaria, puede ofrecerte estrategias adaptadas a tu situación particular. Si lo sientes necesario en tu entorno cercano, puedes sugerir amablemente la posibilidad de terapia y ofrecer apoyo en el proceso en la búsqueda de ayuda profesional.

Aprender a disfrutar de tu propia compañía: aprender a estar a solas sin sentir soledad es crucial para desarrollar el amor propio. Esto puede incluir actividades como meditación, leer, escribir, o simplemente pasar tiempo en la naturaleza.

Es importante reconocer y validar las propias emociones al aceptar que la soledad es una parte normal de la experiencia humana y que está bien sentirse así en ocasiones. Además, escuchar activamente y validar los sentimientos de otras personas sin intentar minimizarlos u ofrecer soluciones rápidas, también puede ayudar a gestionar la soledad no deseada.

Tener una rutina o estructura disminuye la sensación de aislamiento. Intenta incluir actividades regulares que te permitan conectar con otras personas, ya sea virtualmente o en persona para mantener un horario regular.

Aprovechar las redes sociales y plataformas de comunicación para mantenerse en contacto con amistades y familiares puede ser útil, especialmente si vives lejos de tus seres queridos. El uso de las nuevas tecnologías puede ser una buena opción para mantenernos en contacto con nuestros seres queridos, siempre y cuando el uso de la tecnología sea equilibrado y saludable. Si son mayores o tienen limitaciones de movilidad, ayúdales a configurar y utilizar tecnologías que favorezcan a la conexión con otras personas.

Gestionar la soledad no deseada es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo tanto de la persona afectada como de su red de apoyo. El objetivo es restaurar un sentido de conexión y pertenencia, que es fundamental para la salud emocional y psicológica.

La clave está en probar diferentes enfoques y encontrar lo que realmente resuena contigo y mejora tu bienestar emocional.

Recuerda que en Proyecto Kintsugi estamos para acompañarte en el camino de cambio hacia tu bienestar.



María Gálvez

Psicóloga general sanitaria

 


 

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