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¿Cómo reconocer una buena praxis en psicología?

Actualizado: 30 abr



Introducción

Las profesiones sanitarias poseen una elevada responsabilidad, pero esta premisa también es aplicable a cualquier trabajo de atención al cliente o usuario donde las relaciones humanas entran en juego. La principal diferencia con la psicología se basa en el nivel de confianza e intimidad que se genera en el espacio terapéutico entre paciente y psicólogo. A este contexto se añade que tanto la búsqueda de un profesional como el hecho de dar el paso para concertar una primera sesión se realiza tras periodos prolongados en los cuales la persona presenta y soporta la dificultad con un promedio de 4 años aproximadamente.

Por esta razón, una vez das el paso de acudir a terapia es normal tener dudas sobre lo que puedes encontrar y cómo será el proceso. La relación de confianza que se genere entre los miembros de esa relación es esencial, aunque a diferencia de nuestros amistades y familiares, esta persona debe tener una acreditación válida para regirse por el código deontológico. Esta característica es útil para proteger a las personas usuarias que acuden a terapia, debido al aval científico que asegura realizar el proceso terapéutico con un profesional que sabe lo que debe y no debe hacer por y para el beneficio del paciente según los parámetros científicos establecidos.


Profesionalismo en la salud mental

Los motivos de asistencia psicológica en España, al menos en el ámbito sanitario, comprenden con frecuencia problemas de ansiedad, estado de ánimo, manejo de estresores vitales o cotidianos y dificultades en las relaciones (pareja, amistad, con compañeros del trabajo o estudios, etc.). Si desde la bibliografía científica sabemos los motivos de consulta más frecuentes, solo tenemos que cubrir las necesidades que ya conocemos.

En este aspecto, es de interés verificar la formación de la persona que vaya a atenderte al momento de recibir atención psicológica. Desde la formación académica acreditada por el organismo regulador correspondiente del país hasta el cumplimiento de todos los requisitos educativos y de formación práctica necesarios. El número de colegiatura puede ayudarnos a conocer si su situación está regularizada y tiene capacidad para ejercer en el territorio español según aptitudes de obligado cumplimiento. Este número es un identificador para regular a aquellas personas que ejercen esta profesión activamente, además de proteger a los pacientes al garantizar una calidad en la atención psicológica ofrecida.

En España, para ejercer en psicología existe la convocatoria anual como residente interno o la habilitación sanitaria. Actualmente la habilitación se realiza mediante máster de psicología general sanitaria para regular el ejercicio profesional desde la ética profesional en el ámbito privado. Es de obligado cumplimiento adherirse a un código ético profesional establecido por el colegio o asociación profesional, siendo necesario estar colegiada en el colegio oficial de psicólogos. La ética profesional de en la psicología sanitaria incluye la confidencialidad, fundamental en la relación terapéutica y los límites en casos específicos. Por ejemplo, si hay riesgo de daño para el paciente u otras personas es necesario romper ese compromiso. En este sentido la competencia profesional asegura que el profesional en salud mental que trabaje contigo posea una formación y experiencia adaptada al caso personal de cada paciente, por lo que es relevante valorar la formación, experiencia y especialización en el área que quieres trabajar, con el fin de conocer si posee experiencia tratando problemas similares y en cuál enfoque terapéutico basa su trabajo.

Un buen profesional en salud mental debe tener la formación correcta, pero pero, al igual que otras profesiones sanitarias, la vocación también es necesaria, especialmente dentro de la psicología donde la empatía y la relación terapéutica van entrelazadas. La relación el terapeuta-paciente es fundamental para el éxito del tratamiento. Deberías sentir completa comodidad y comprensión, así como mostrar empatía y respeto hacia ti. Generar un espacio de confianza es esencial para poder expresar lo que te preocupa sin miedo al juicio o a la crítica, considerando que la decisión de acudir a un servicio psicológico con frecuencia aborda problemas de comportamiento o gestión emocional propios o en nuestras relaciones con los demás. Sentir "feeling" terapéutico puede ayudar a desahogar ese peso emocional cuando expresas lo que necesitas con libertad, pero también para orientar cual es la opción más cómoda para tu situación personal.    



La relación entre terapeuta y paciente supone una base importante del proceso pero a pesar de la conexión entre ambos tiene que existir una serie de objetivos a cumplir y un plan de tratamiento que lo diferencian de una charla de café con un amigo o conocido. Establecer un puente en común entre lo que ha impulsado la decisión de acudir a terapia y lo que puede ofrecer un profesional según sus recursos formativos y profesionales es la llave para valorar las necesidades del paciente en ese momento. Los objetivos terapéuticos no son estáticos, pueden cambiar bajo razones fundamentadas, pero en cualquier caso saber hacia dónde quieres dirigirte y tener presente lo que te gustaría conseguir debe ser un trabajo en equipo.

La persona profesional a cargo de tu acompañamiento debe trabajar contigo para establecer objetivos terapéuticos claros y un plan de tratamiento adecuado para tus necesidades específicas, pero eres tú quien marca hasta donde te gustaría llegar con el proceso, aunque pueda informarte u ofrecerte pautas en algunos momentos. De hecho, el progreso en terapia debe ser evaluado regularmente y ajustado según sea necesario. Tu terapeuta debería ser capaz de recibir retroalimentación y hacer cambios en el enfoque terapéutico si es necesario. La evaluación y el seguimiento del proceso se verán afectados por la continuidad de la formación psicológica, ya que deben mantenerse actualizados en cuanto a los avances en la investigación y las mejores prácticas en psicología. Pregunta sobre la formación continua y el desarrollo profesional del psicólogo para conocer lo que puede ofrecerte si tienes dudas. En cualquier caso, si en algún momento tienes dudas sobre la ética o la calidad del trabajo, no dudes en plantear tus preocupaciones directamente con él o buscar una segunda opinión profesional.


Psicología o terapia

Las características de un buen profesional de la psicología comprenden entonces la formación y credenciales verificables, la experiencia profesional, un enfoque terapéutico basado en la evidencia científica, la calidad de la relación terapéutica, la ética profesional, la retroalimentación y evaluación, el desarrollo profesional continuo y los resultados objetivos del tratamiento acompañados de la satisfacción del paciente por la intervención desarrollada. La figura del terapeuta puede reunir otras características que no están relacionadas con la psicología, aunque los límites entre ambas sean difusos si hablamos dentro del ámbito legal. La confusión aparece ante palabras como psicoterapia y terapeuta, pero para que ambas vayan unidas deben existir una serie de parámetros regulados por la comunidad científica.

En Europa, la regulación sobre quién puede ejercer como terapeuta varía significativamente de un país a otro, reflejando diferencias en sistemas legales, normativas sanitarias y tradiciones educativas. Para ejercer psicología clínica o sanitaria en la mayoría de los países europeos, se requiere completar un programa de grado en psicología seguido de una formación de posgrado específica en psicología clínica o de la salud, que incluye tanto formación teórica como práctica supervisada.

Además, en muchos países, deben estar registrados o licenciados por un organismo regulador nacional para poder practicar, como ocurre en España. En este sentido, la profesión de psicoterapeuta puede abarcar a profesionales con diferentes formaciones de base. Algunos psicoterapeutas son inicialmente psicólogos, pero otros pueden venir de campos como la medicina, trabajo social, enfermería, o incluso áreas menos relacionadas, dependiendo de las regulaciones específicas del país en el que ejercen. Para ejercer como psicoterapeuta, generalmente se requiere una formación posgrado específica en psicoterapia, que proporciona habilidades y conocimientos terapéuticos avanzados. Esta formación debe ser aprobada por el organismo regulador relevante en el país de práctica.

Cuando no existe el cumplimiento de esta normativa hablamos de pseudoterapias. Consideradmos como pseudoterapias en el ámbito de la salud mental, aquellas prácticas que se presentan como tratamientos terapéuticos efectivos, pero que no tienen evidencia científica que respalde su seguridad, eficacia o mecanismos de acción. A menudo, estas prácticas son promocionadas como capaces de curar enfermedades o aliviar síntomas sin haber sido sometidas a pruebas rigurosas mediante investigaciones científicas. Las pseudoterapias pueden ser especialmente peligrosas cuando sus proponentes aconsejan rechazar o abandonar tratamientos convencionales comprobados.


Las pseudoterapias comparten una falta de evidencia científica debido a que no existen estudios rigurosos, revisados por pares o investigaciones científicas que demuestren su efectividad más allá del efecto placebo. A menudo prometen una cura milagrosa mediante soluciones rápidas y efectivas para una amplia gama de enfermedades, algunas de las cuales pueden ser graves o crónicas. Incluso están basadas algunas de ellas en la idea errónea de que lo "natural" es siempre mejor, seguro y más saludable que los tratamientos médicos convencionales. Las explicaciones sobre cómo funcionan estas terapias frecuentemente contradicen el conocimiento científico establecido o se basan en teorías no verificables. Algunos ejemplos de pseudoterapias incluyen la homeopatía, las terapias de desintoxicación, la terapia de reiki o la Biorresonancia.

Es importante ejercer pensamiento crítico y buscar asesoramiento profesional de fuentes confiables y basadas en evidencia antes de optar por cualquier tipo de terapia, especialmente cuando se trata de condiciones de salud física o mental. La aceptación de una terapia por la comunidad científica generalmente requiere evidencia rigurosa de su seguridad y eficacia, obtenida a través de estudios clínicos controlados y revisión por pares.

Sin embargo, la relación con un profesional de salud mental a diferencia de otros profesionales sanitarios presenta una diferencia esencial basada en la calidad de la relación terapéutica. En este sentido, un porcentaje importante del éxito terapéutico depende de la alianza terapéutica, por lo tanto es esencial sentir comprensión y respeto por parte del profesional . Sentirte seguro y en confianza para compartir tus pensamientos y emociones más profundas, así como un buen psicólogo debe comunicarse clara y efectivamente, asegurándose de que comprendes el proceso terapéutico. Este aspecto puede confundir la figura de un “terapeuta” de un psicólogo que se rige por el criterio científico.


Coaching

Un ejemplo de ello es la confusión entre disciplinas como la psicología y el coaching, las cuales pueden compartir objetivos generales relacionados con la mejora del bienestar y la calidad de vida de las personas, pese a que sus diferencias son mayores que su similitud. Desde el enfoque, la metodología, la formación requerida o el marco de trabajo. En el caso de la formación un profesional en psicología debe completar una formación universitaria, que generalmente incluye un grado de licenciatura y puede incluir también estudios de posgrado (maestría o doctorado).

Esta formación abarca el estudio del comportamiento humano, los procesos mentales, y el tratamiento de trastornos mentales. Estas certificaciones desmuestran la capacidad para diagnosticar y tratar problemas de salud mental mediante terapias basadas en evidencia científica. En cambio, un Coach no requiere necesariamente de una formación académica específica en un campo relacionado, aunque muchos coaches optan por obtener certificaciones a través de programas especializados. La formación para ser coach se centra en el desarrollo de habilidades para motivar, inspirar y facilitar el cambio en otras personas, con el objetivo de mejorar su rendimiento personal o profesional. No tiene las calificaciones para tratar trastornos de salud mental.

El enfoque y la metodología a través de la psicología se centra en identificar, comprender y tratar problemas psicológicos, emocionales o de comportamiento, incluyendo trastornos mentales. Utiliza técnicas terapéuticas basadas en la investigación para ayudar a sus pacientes a superar sus dificultades. Puede trabajar explorando experiencias pasadas del paciente para entender y resolver problemas actuales.

Por otra parte, un Coach enfoca sus esfuerzos en el presente y el futuro, ayudando a las personas a definir y alcanzar sus objetivos personales o profesionales. Utiliza técnicas para motivar, establecer objetivos y superar obstáculos, pero sin abordar trastornos de salud mental. La técnica en el coaching se basa más en la acción y el cambio dirigido hacia lograr resultados específicos.

En cuanto al marco de trabajo, los profesionales en salud mental pueden trabajar en una variedad de entornos (ej.: consulta privada, hospitales, escuelas y centros de salud mental). Un Coach generalmente trabaja en contextos de desarrollo personal, profesional o empresarial. Pueden trabajar en entornos de salud, pero su enfoque está en el crecimiento y desarrollo más que en la curación.

La regulación de la práctica de la psicología sigue unos preceptos legales y unas normativas similares en muchos países, además requiere licencitura o registros para practicar, adscritos a códigos éticos profesionales estrictos. La profesión del coaching a diferencia de la psicología no está regulada de manera uniforme, aunque existen organizaciones que ofrecen certificaciones y establecen códigos de ética para sus miembros. La obtención de una certificación puede proporcionar una cierta medida de credibilidad y profesionalismo.

Los profesionales de salud mental están capacitados y autorizados para tratar trastornos con un enfoque en el pasado y el presente del individuo, mientras que los coaches se centran en el desarrollo y la mejora de la vida personal o profesional mirando hacia el futuro, sin abordar directamente problemas de salud mental debido a que no poseen una formación adecuada para desarrollar actividades sanitarias.

 

¿Qué dicen los pacientes?

Desde la Perspectiva de los Pacientes la percepción de apoyo es esencial para considerar a un buen profesional de la psicología. Muchos pacientes ven a sus profesionales como una figura de apoyo crucial que les ofrece herramientas para manejar sus emociones, pensamientos, y comportamientos de manera más efectiva.


Existe una percepción de confianza, valorando la confidencialidad y el espacio seguro que ofrecen para explorar problemas personales. El proceso terapéutico puede mejorar la calidad de vida y tener un impacto positivo en su bienestar y calidad de vida, ayudándoles a enfrentar mejor las adversidades.

Socialmente ha aparecido una tendencia creciente hacia la normalización de la salud mental y, por ende, una mayor aceptación de la psicología como una ciencia importante y de los profesionales esenciales. Aunque aún existe cierto estigma asociado a la salud mental y a la búsqueda de ayuda psicológica, este está disminuyendo gradualmente gracias a campañas de concientización y educación. La sociedad comienza a entender mejor los diferentes roles que los psicólogos pueden desempeñar, desde el sector clínico hasta la investigación, pasando por la psicología educativa, dentro de las empresas, en el ámbito deportivo, etc.

No obstante, las percepciones de lo que significa ser un buen profesional en salud mental pueden estar fuertemente influenciadas por el contexto cultural y el nivel de educación sobre salud mental de una comunidad. Las opiniones individuales pueden variar ampliamente dependiendo de las experiencias personales de cada quien con la terapia o con profesionales específicos.

Todavía existen desafíos y estigmas por superar, pero la tendencia general muestra una percepción cada vez más positiva, reconociendo su contribución al bienestar individual y colectivo. La educación y la promoción de una mayor comprensión sobre la salud mental continúan siendo claves para mejorar estas percepciones.

Si sientes que es tu momento para buscar ayuda recuerda que en Proyecto Kintsugi tienes una puerta abierta para ese cambio que has estado buscando.

 


María Gálvez

Psicóloga general sanitaria

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