La dependencia emocional aparece cuando el bienestar propio empieza a depender demasiado de otra persona o de una relación.
Puede generar miedo a la soledad, dificultad para poner límites o la sensación de perderte a ti mismo dentro del vínculo.
Aprende a construir relaciones más sanas sin dejar de cuidarte a ti.
Muchas personas han aprendido a priorizar a los demás antes que a sí mismas en sus relaciones. No es un fallo personal, sino algo que puede entenderse y trabajarse. Estamos para ayudarte.
Miedo intenso a perder la relación
La posibilidad de distancia, conflicto o ruptura puede generar mucha ansiedad, llevando a hacer esfuerzos constantes para evitar que la otra persona se aleje.
Dificultad para estar solo/a
La soledad puede sentirse incómoda o angustiante, haciendo que necesites contacto o validación constante para sentir tranquilidad.
Priorizar siempre a la otra persona
Adaptarte continuamente a lo que el otro necesita o quiere puede hacer que poco a poco dejes de lado tus propias emociones y necesidades.
Dificultad para poner límites
Decir que no, expresar desacuerdo o pedir algo puede generar culpa o miedo al rechazo dentro de la relación.
Si te reconoces en estas situaciones, queremos que sepas algo importante: aprender a relacionarte desde un lugar más seguro y equilibrado es posible.
Exploramos contigo cómo se han construido tus formas de relacionarte y qué necesidades emocionales están detrás.
Trabajamos para que tu bienestar no dependa únicamente de la validación externa o de una relación concreta.
Desarrollamos habilidades para expresar necesidades, opiniones y emociones sin miedo ni culpa.
El objetivo es que puedas construir relaciones desde la elección y no desde la necesidad o el miedo.
1. Elige y compra tu sesión o bono
2. Contacta con atención al paciente
3. Asignamos profesional y agendamos tu 1ª sesión
4. Seguimiento personalizado
Encuentra a tu psicólogo especializado
Para muchos motivos habituales (ansiedad, estado de ánimo bajo, estrés), la evidencia y la práctica clínica muestran resultados comparables cuando el acompañamiento lo realiza personal cualificado, con un buen encuadre y continuidad.
Lo que marca la diferencia no es la pantalla, sino la calidad del profesional de psicología asignado, el vínculo terapéutico y tu participación en el proceso.
Las sesiones duran 50 minutos, y el proceso terapéutico depende de cada caso y de lo que quieras trabajar. El ritmo lo marcas tú.
La frecuencia se coordina contigo según tu situación y objetivos. Se decide en el inicio del proceso y puede ajustarse a lo largo del tiempo.
Si necesitas aplazar o cancelar una cita ya agendada, avisa a Atención al Paciente con al menos 24 horas de antelación para gestionar tu solicitud.
Si no asistes o avisas con menos de 24 horas, la sesión se considerará realizada y se cobrará.
En casos de emergencia o fuerza mayor, escribe a Atención al Paciente y envía un justificante emitido por la entidad correspondiente. También se contemplan incidencias relacionadas con familiares de primer o segundo grado o con mascotas.
Sí. Quien compra no tiene por qué ser quien use el servicio, pero los bonos no pueden compartirse entre varias personas o parejas.
Las sesiones o bonos son transferibles solo si no han sido utilizados, una vez la persona o la pareja haya asistido al menos a una sesión, dejan de ser transferibles.
Si es un regalo, la persona beneficiaria debe contactar con Atención al Paciente y facilitar el número de pedido.
Sí. Puedes solicitarlo a Atención al Paciente. Te acompañamos en el cambio dentro del equipo y, con tu permiso, trasladamos la información necesaria para mantener la continuidad.